18/10/09

Corazón empapelado


Te metiste en mi noche, azucena gris.
Tocaste mi cuerpo como un arma que se dispara sola en la multitud
Se quiebran las copas invisibles.
No hay nada más que hacer que rezarle a un símbolo que no nos abandone.
Peces enfurecidos
luchando con ansias
por el diamante en bruto.
Fue corrompido y
se renueva de máscaras.
Florece en la estación más sintética
El sexo que une mis pétalos con tu almohada,
La memoria los recorre sutilmente.
Mi amor,
no hay nada que agregarle a esta noche
más que mis fantasmas
y tu soledad desde la lejanía
que aúlla
me toca
no me toca
sigue a un péndulo debajo de la alcoba
sigue el maullido a lo lejos
no lo oigo y
mis sombras me hablan de lo cierto de mi cuerpo
en un idioma de imágenes
a la luz del recuerdo
danzo con los animales
mis vestidos dejan de ser
y descifro,
lo entrego todo al instante lleno de cuerpo.
A la noche llena de silencio
La tempestad de nuestros antecesores,
una huella que resbala sobre la piel
un arma y un pecho,
la gloria del poder,
sobre mi corazón empapelado.
Así estamos:
noche hambrienta de flores que se mueven
Hay un mamífero atravesado por sus culpas
Un espejo que enjaula a los terciopelos.
Queda la súplica de lo previsto
Viste los hechos antes de verlos
e igual actuaste.
Sobre la herida
no se actúa desde allí,
se nace.


Terciopelo gris en esta noche he de poseerte en mi infancia y memoria
Crearé un laberinto en donde empapelar mi corazón
Mi amor, no me extrañes
Que te nombro en cada letra que acontece
En cada suspiro que me da esta manera de enroscarme con la materia
No me extrañes
Lo que dejaste en mí
Se renueva.

Tendré que acostumbrarme al movimiento.



Laura Yasmín Kisielewsky